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Y que ahí voy muy rompemadres con mi cara de justiciero lombriciento a dizque quemar puentes... y si.. hay unos que ardieron como pasto seco nomás de verlos... y otros parecen hechos de leña verde y mojada pa´acabarla de fregar y ni a patadas los puedo tumbar.Ya sabía que no sería fácil, pero no imagine que fuera taaaan difícil... lo atribuyo a dos razones, la primera es que cuesta quedarse sin pasado, y es que aunque quemar puentes no significa olvidar, si supone romper el vínculo con el pasado que como siempre he dicho es lo único que tenemos seguro, por que si el futuro ni existe y el presente pasa tan rápido que ni cuenta nos damos, lo único que podemos certificar que existió y que estuvimos ahí... es el pasado y es lo único que tenemos para sentir que hemos vivido.
La segunda razón es el miedo, miedo a quitarle el botón de retroceder al control, sólo quedará el adelantar y el play, no habrá más.. eso da miedo... da miedo quemar un puente y estando del otro lado regarla sin poder regresar, ni modo, es el riesgo. ¿que puede pasar? nada que no haya pasado antes, y nada que el instinto de supervivencia no pueda resolver.
Lo sé... es difícil pero cuando empecé a escribir este post pensé que el título original debería ser: Aunque me quede sin uno y la mitad del otro.
Este post tiene dos videos, el primero..."el arte de viajar" publicidad de Louis Vuitton con un texto maravilloso y recordándonos que cada inicio es un viaje, el segundo bonita canción de mi amado Robbie Williams que es un himno a mi bipolaridad.